
| ID | TEMA | AUTOR | TÍTULO | TEXTO | AUDIO |
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| 41 | BIBLIA | San Marcos | CAPÍTULO 13 |
BIBLIA San Marcos CAPÍTULO 131Y cuando salía del templo le dijo uno de sus discípulos: «Maestro, mira qué piedras y qué edificaciones». 2Jesús le respondió: «¿Ves esos grandes edificios?; pues serán destruidos, sin que quede piedra sobre piedra». 3Y sentado en el monte de los Olivos, enfrente del templo, le preguntaron Pedro, Santiago, Juan y Andrés en privado: 4«Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas?, ¿y cuál será el signo de que todo esto está para cumplirse?». 5Jesús empezó a decirles: «Estad atentos para que nadie os engañe. 6Vendrán muchos en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, y engañarán a muchos. 7Cuando oigáis hablar de guerras y noticias de guerra, no os alarméis. Todo esto ha de suceder, pero no es todavía el final; 8se levantará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá terremotos en diversos lugares, habrá hambres. Todo esto será el comienzo de los dolores. 9Mirad por vosotros mismos. Os entregarán a los tribunales, seréis azotados en las sinagogas y compareceréis ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos. 10Es necesario que se anuncie antes el Evangelio a todos los pueblos. 11Pero cuando os conduzcan para entregaros, no os preocupéis por lo que habréis de decir; decid lo que se os inspire en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que habléis sino el Espíritu Santo. 12Y entregará a la muerte el hermano al hermano y el padre al hijo, y se levantarán hijos contra padres y se darán muerte; 13y seréis odiados por todos a causa de mi nombre, pero quien persevere hasta el fin se salvará. 14Cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe (el que lee, que entienda), entonces los que viven en Judea huyan a los montes, 15el que esté en la azotea no baje y no entre en casa a coger nada, 16y el que esté en el campo no vuelva a recoger su manto. 17¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! 18Orad para que no suceda en invierno. 19Porque aquellos días habrá una tribulación como jamás ha sucedido desde el principio de la creación, que Dios ha creado, hasta hoy, ni la volverá a haber. 20Si el Señor no acortase aquellos días, nadie podrá salvarse. Pero en atención a los elegidos que escogió se abreviarán. 21Y si entonces alguno os dice: “El Mesías está aquí o allí”, no le creáis. 22Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, que harán signos y portentos para engañar, si fuera posible, a los elegidos. 23Pero vosotros estad atentos, que os he prevenido. 24En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, 25las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. 26Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; 27enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; 29pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. 30En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre. 33Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. 34Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. 35Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: 36no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. 37Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!». |
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| 37 | BIBLIA | San Marcos | CAPÍTULO 9 |
BIBLIA San Marcos CAPÍTULO 91Y añadió: «En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia». 2Seis días más tarde Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. 3Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. 4Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 5Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 6No sabía qué decir, pues estaban asustados. 7Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo». 8De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. 9Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos. 11Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». 12Les contestó él: «Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? 13Os digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito acerca de él». 14Cuando volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. 15Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. 16Él les preguntó: «¿De qué discutís?». 17Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; 18y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces». 19Él, tomando la palabra, les dice: «¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo». 20Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos. 21Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?». Contestó él: «Desde pequeño. 22Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos». 23Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». 24Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe». 25Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él». 26Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. 27Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie. 28Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?». 29Él les respondió: «Esta especie solo puede salir con oración». 30Se fueron de allí y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, 31porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará». 32Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. 33Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?». 34Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. 35Se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». 36Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: 37«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado». 38Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros». 39Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. 40El que no está contra nosotros está a favor nuestro. 41Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. 42El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. 43Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. 44 45Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna. 46 47Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, 48donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. 49Todos serán salados a fuego. 50Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros». |
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| 47 | BIBLIA | San Lucas | CAPÍTULO 3 |
BIBLIA San Lucas CAPÍTULO 31En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, 2bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 3Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, 4como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Voz del que grita en el desierto: | Preparad el camino del Señor, | allanad sus senderos; 5los valles serán rellenados, | los montes y colinas serán rebajados; | lo torcido será enderezado, | lo escabroso será camino llano. 6Y toda carne verá la salvación de Dios». 7A los que venían para ser bautizados les decía: «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? 8Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar de estas piedras hijos de Abrahán. 9Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego». 10La gente le preguntaba: «Entonces, ¿qué debemos hacer?». 11Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». 12Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?». 13Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido». 14Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga». 15Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, 16Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; 17en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». 18Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio. 19El tetrarca Herodes, a quien Juan reprendía por el asunto de Herodías, esposa de su hermano, y por todas las maldades que había hecho, 20añadió a todas ellas la de encerrar a Juan en la cárcel. 21Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, 22bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco». 23Jesús, al empezar, tenía unos treinta años, y se pensaba que era hijo de José, que a su vez era de Helí, 24de Matat, de Leví, de Melquí, de Jannaí, de José, 25de Matatías, de Amós, de Nahún, de Eslí, de Nagái, 26de Maat, de Matatías, de Semeín, de Josec, de Jodá, 27de Joanán, de Resá, de Zorobabel, de Salatiel, de Nerí, 28de Melquí, de Addí, de Cosán, de Elmadán, de Er, 29de Jesús, de Eliezer, de Jorín, de Matat, de Leví, 30de Simeón, de Judá, de José, de Jonán, de Eliacín, 31de Meleá, de Mená, de Matatá, de Natán, de David, 32de Jesé, de Jobed, de Booz, de Salá, de Naasón, 33de Aminadab, de Admín, de Arní, de Esrón, de Fares, de Judá, 34de Jacob, de Isaac, de Abrahán, de Tare, de Nacor, 35de Seruc, de Ragau, de Fálec, de Eber, de Salá, 36de Cainán, de Arfaxad, de Sem, de Noé, de Lámec, 37de Matusalén, de Henoc, de Járet, de Maleleel, de Cainán, 38de Enós, de Set, de Adán, de Dios. |