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| 119 | CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA | Constituyentes 1978 | Artículo 29 |
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA Constituyentes 1978 Artículo 291. Todos los españoles tendrán el derecho de petición individual y colectiva, por escrito, en la forma y con los efectos que determine la ley. 2. Los miembros de las Fuerzas o Institutos armados o de los Cuerpos sometidos a disciplina militar podrán ejercer este derecho sólo individualmente y con arreglo a lo dispuesto en su legislación específica. |
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| 19 | BIBLIA | San Mateo | CAPÍTULO 19 |
BIBLIA San Mateo CAPÍTULO 191Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. 2Lo seguía una gran multitud y él los curaba allí. 3Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?». 4Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, 5y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? 6De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». 7Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». 8Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. 9Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio». 10Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse». 11Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. 12Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda». 13Entonces le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban. 14Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos». 15Les impuso las manos y se marchó de allí. 16Se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?». 17Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». 18Él le preguntó: «¿Cuáles?». Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, 19honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo». 20El joven le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?». 21Jesús le contestó: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme». 22Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico. 23Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 24Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos». 25Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». 26Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo». 27Entonces dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». 28Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 29Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. 30Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros. |
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| 143 | BIBLIA | San Pablo | Romanos 3 |
BIBLIA San Pablo Romanos 31¿Cuál es, pues, la ventaja del judío o cuál la utilidad de la circuncisión? Muchas y en cualquier aspecto. 2Ante todo, que les han sido confiados los oráculos de Dios. 3Entonces, ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso anulará su infidelidad la fidelidad de Dios? 4De ningún modo. Más bien, él aparecerá como verdadero y todos los hombres como falsos; según está escrito: Para que seas juzgado en tus palabras y triunfes cuando te juzguen. 5Y si nuestra injusticia sirve para mostrar la justicia de Dios, ¿qué vamos a decir? ¿Que Dios es injusto cuando descarga su ira? (estoy expresándome en términos humanos). 6De ningún modo; y si no, ¿cómo va a juzgar Dios al mundo? 7Ahora bien, si la verdad de Dios queda resaltada con mi mentira y ello contribuye a su gloria, ¿por qué se me sigue juzgando como pecador? 8Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien? Esto es lo que algunos afirman calumniosamente que nosotros decimos. Estos tales tienen bien merecida su condena. 9Entonces, ¿qué? ¿Tenemos alguna ventaja? No del todo. Ya que hemos dejado bien sentado que tanto judíos como griegos, todos están bajo el pecado, 10según está escrito que: No hay nadie justo, ni uno solo; 11no hay nadie sensato; no hay nadie que busque a Dios. 12Todos se extraviaron, a una se han pervertido; no hay nadie que haga el bien; no hay ni siquiera uno. 13Una tumba abierta es su garganta, con sus lenguas urden engaños; veneno de áspides bajo sus labios; 14su lengua rebosa malicia y amargura, 15sus pies son veloces para derramar sangre; 16ruina y destrucción en sus caminos. 17Y no conocen el camino de la paz. 18No hay temor de Dios ante sus ojos. 19Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley lo dice para quienes viven en el ámbito de la ley, a fin de que toda boca enmudezca y todo el mundo aparezca como reo ante Dios. 20Puesto que por las obras de la ley ningún viviente será justificado ante él, pues a través de la ley solo se logra el conocimiento del pecado. 21Pero ahora, sin la ley se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas; 22justicia de Dios por la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción, 23ya que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, 24y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención realizada en Cristo Jesús. 25Dios lo constituyó medio de propiciación mediante la fe en su sangre, para mostrar su justicia pasando por alto los pecados del pasado 26en el tiempo de la paciencia de Dios; actuó así para mostrar su justicia en este tiempo, a fin de manifestar que era justo y que justifica al que tiene fe en Jesús. 27Y ahora, ¿dónde está la gloria? Queda eliminada. ¿En virtud de qué ley? ¿De la ley de las obras? No, sino en virtud de la ley de la fe. 28Pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley. 29¿Acaso Dios lo es solo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? También lo es de los gentiles, 30si es verdad que no hay más que un Dios, el cual justifica a los circuncisos en virtud de la fe y a los no circuncisos también por la fe. 31Entonces, ¿qué?, ¿privamos a la ley de su valor mediante la fe? De ningún modo. Más bien confirmamos la ley. |